LA EXPERIENCIA EN TORNO A UNA RESIDENCIA DE ADULTOS MAYORES

 In CONAPRAN

No han sido meses fáciles para los Adultos Mayores de residencias,.L la pandemia los obligó a estar confinados en circunstancias complejas. A pesar de ello, el cuidado y la preocupación de trabajadores y familiares se ha mantenido intacta, esperando que, poco a poco, puedan volver a la normalidad.

En los Establecimientos de Larga Estadía para Adultos Mayores se respira familia y pueden encontrar un lugar donde estar tranquilos, donde hacer amistades, donde cuidar su salud, donde sentirse queridos, donde divertirse y acompañarse.

Elena Charleuf, es una mujer vivaz. Tiene 79 años y hace cuatro que reside en Conapran, luego de perder a su esposo y a su hijo. Se reconoce como revoltosa y feliz, ya que dice, de no sentirse así, no llevaría tanto tiempo en esta residencia. “Lo que más valoro es el trato, es muy bueno, aquí me atienden muy bien. Me llevo bien con todos. Me gusta revolverla, ver tele, ver mis teleseries, me gustan las teleseries turcas. Aquí nos protegen, yo me siento contenta, me siento en mi casa”, confiesa.

Pero las buenas experiencias trascienden también hacia los trabajadores quienes, con mucha vocación, paciencia y entrega, se preocupan y ocupan de cada requerimiento que los Adultos Mayores tienen. Este es el caso de Mónica Aguirre, TENS, con nueve años en el ELEAM Sagrado Corazón de Taltal. A Mónica, la oportunidad de llegar aquí se le presentó después de trabajar en el hospital de la comuna –ad honorem-. Ahora ya es Administradora y TENS de este hogar, cuidando a residentes con los que ha formado lazos irrompibles.

“Me gusta trabajar acá, me gusta estar y trabajar con ellos, interactuar. Uno se adapta a su estilo de vida, para darles bienestar, uno va aprendiendo y se va amoldando a ellos, esta es su casa. Yo amo mi trabajo, me encanta y valoro que ellos nos tomen como su familia, porque eso es lo que somos al final del día, una familia. Valoro la confianza que han depositado en mí estos años”, cuenta.

Muchas veces los familiares también tienen que tomar la, a veces, difícil decisión de optar por una residencia de Adultos Mayores. Algunos llegan con miedo, incertidumbre y preocupación, pero, con el pasar del tiempo, lo ven como una gran alternativa.

La señora Patricia Díaz llegó a Conapran por recomendación de una amiga. Su mamá es la señora Alicia Martinez, de 93 años, quien lleva más de tres en el hogar. “Soy hija única y me costó tomar la decisión de llevarla, pero lo hice cuando quedó viuda y tomamos la determinación por la gran experiencia que tuvo una amiga mía, conversamos con la trabajadora social de Conapran y me dio la total confianza para dejarla ahí”, recuerda.

La señora Alicia se contagió de Covid-19, pero para Patricia nunca fue una gran preocupación ya que, además de ser asintomática, tuvo un cuidado ejemplar. La mantuvieron aislada, con cuidados 24/7, lo que sin duda agradece. “Yo estoy tranquila, yo sé que está en un lugar en donde la cuidan y la protegen”. 

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